La comisión especial para la reforma del Código de Planeamiento Urbano (CPU) de San Miguel de Tucumán avanza en las primeras conclusiones. Tras haber completado seis audiencias públicas y 22 conversatorios participativos, el comité resumió en 10 puntos cuáles deberían ser los lineamientos para el armado de la norma que regirá en la ciudad durante las próximas décadas.

El grupo integrado por miembros del Concejo Deliberante y de la Municipalidad capitalina ha encabezado encuentros en los que participaron más de 100 instituciones públicas y privadas. Entre ellos, colegios profesionales, facultades de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y organismos como la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) y el Conicet.

Código de planeamiento urbano: la SAT pide no edificar hasta resolver zonas críticas de San Miguel de Tucumán

Si bien aún no finalizó el ciclo de audiencias públicas, a partir de las primeras reuniones se realizaron cuatro talleres participativos en los que se lograron obtener 10 conclusiones a tener en cuenta para el próximo CPU. Según advirtió Mónica Ailán, representante del municipio en la comisión, se trata de un diagnóstico participativo que surge de los consejos elevados por las instituciones. “Todavía no se tomaron decisiones respecto a qué se va a incorporar, sino que estamos analizando cuáles son esas nuevas miradas”, dijo a LA GACETA.

Nuevos conceptos

El primer punto se refiere a la necesidad de realizar una modernización normativa. Ailán explicó que se trata de incorporar conceptos que no están incluidos en el Código vigente, de 1998.

Por un lado, mencionó a la movilidad urbana. “Nuestra estructura vial ya no va a ser pensada solamente para el vehículo particular, sino que también tiene que ser pensada para toda la movilidad alternativa, poniendo en primer lugar al peatón. Tenemos que pensar en ciclovías, bicisendas, carriles exclusivos y transportes sustentables”, ejemplificó. Tal idea va anclada con otro de los ítems del listado, sobre la movilidad intermodal.

Por el otro, la arquitecta sumó un planteo sobre apuntar a una ciudad inteligente. “No solamente por contar con tecnología, sino inteligente en su forma de utilizar los distintos espacios de la ciudad; que tengamos la mirada de una ciudad más sostenible, ambiental y ediliciamente, pensada para la gente y no solo para el vehículo”, señaló. De hecho, entre las conclusiones elaboradas por la comisión se menciona la de “garantizar una red de espacios verdes en toda la ciudad” y generar “entornos barriales más saludables garantizando la sostenibilidad ambiental en el desarrollo urbano”.

Accesibilidad

En el estudio por la reforma del CPU se considera importante el alcance de una ciudad inclusiva y equitativa. Esto significa -indicó Ailán- que los barrios cuenten con la accesibilidad física necesaria; con veredas transitables, calles con nombre y numeración; donde el transporte público ingrese con facilidad y se tenga una identidad barrial garantizada.

Este último planteo va alineado con el objetivo de alcanzar la consolidación de la periferia, garantizando el “derecho a la ciudad”. “Significa que no haya diferencias sectoriales, que todos los sectores tengan derecho a los mismos bienes, servicios y calidad de vida”, manifestó la funcionaria.

La comisión presidida por el concejal Facundo Vargas Aignasse agregó además un ítem sobre la integración metropolitana. Aquí se pone de manifiesto la falta de una vinculación entre las distintas ciudades en cuanto a la estructura vial, por ejemplo. “Nuestro crecimiento urbano está muy marcado por el área metropolitana, porque también hay una dependencia hacia la Capital en muchos servicios, como el de la salud. También hace falta una vinculación vial importante, porque nos faltan puentes”, insistió Ailán.

Problemática ambiental

Los últimos tres puntos se refieren a la mitigación de la isla de calor urbana; al respeto por el patrimonio urbano y arquitectónico, y a la necesidad de atender los riesgos ambientales (anegamiento, sequía, elevación de napas, inundaciones) y garantizar el cuidado de nuestros recursos.

En primer lugar, la funcionaria se refirió a las condiciones de edificación. “No hay que edificar menos, hay que edificar mejor. Y si esa edificación tuviese cubiertas verdes, balcones con vegetación o medianeras con enredaderas, por ejemplo, la isla de calor va bajando”, detalló.

Luego, Ailán habló de refuncionalizar los edificios con valor patrimonial. “Hay muchos ejemplos de edificios que cumplen otras funciones a las que fueron originalmente construidos, pero sin dejar de respetar esos valores que tuvieron, tanto a nivel arquitectónico como para la memoria colectiva”, analizó.

Por último, la integrante de la comisión especial para la reforma del CPU proyectó el cuidado de los recursos naturales para la nueva normativa. “Tenemos que empezar a tomar conciencia como habitantes de esta ciudad que tenemos que valorar nuestros recursos. Uno de los más requeridos es el agua potable y aquí la usamos para limpiar una vereda o lavar un auto. Es por eso que tiene que haber una responsabilidad de los distintos sectores de acompañar ese crecimiento poblacional con una infraestructura de base que pueda admitir toda esa demanda”, desarrolló Ailán.